El arte glitch ha pasado de ser un accidente digital a una estética intencional que redefine la relación entre tecnología y creatividad. Lo que antes se consideraba un fallo técnico, ahora es una herramienta artística que juega con la distorsión, la fragmentación y la pixelación para generar piezas visualmente impactantes.

Orígenes del glitch en el arte
El concepto de glitch proviene del término técnico que describe un error transitorio en un sistema digital. Sin embargo, artistas como Nam June Paik y Rosa Menkman han explorado estos fallos como una forma de expresión, transformando la imperfección en una estética propia.
El glitch como crítica a la perfección digital
En una era donde la tecnología busca la máxima precisión, el arte glitch desafía la idea de perfección. Al manipular imágenes y datos, los artistas crean obras que reflejan la fragilidad de los sistemas digitales, exponiendo su vulnerabilidad y su capacidad de generar belleza a partir del caos.
Ejemplos contemporáneos
- “Off the Meld” (2024) de Adrian Cain – Una obra que explora la disrupción estética a través de errores digitales.
- “Retratos Alterados 409” de Jaime Juárez – Manipulación de imágenes y audios para crear experiencias sensoriales únicas.
- “Una Memoria del Mundo” de Paulina López Cabrera – Reflexión sobre la memoria visual y la percepción del error como arte.

