El pasado sábado 26 de julio de 2025, la comunidad esperaba con entusiasmo el baile de cierre de feria. Con artistas como Sonido Fantasma y Grupo Yulios Kumbia anunciados como estelares de la noche, todo indicaba que sería un evento memorable. Pero lo que terminó siendo inolvidable fue el bochornoso retraso provocado, según anunciaron los propios artistas, por la falta de pago de sus honorarios.
¿Falta de pago? ¿Pero no se había dicho que había recursos suficientes?
Aquí empieza la sospecha.
Según fuentes cercanas al comité organizador, el presidente municipal de Teolocholco, Valentín Meléndez Tecuapacho, aportó más de 280 mil pesos para apoyar el evento en la comunidad. Por su parte, el presidente de comunidad, Enrique Águila Cuahquentzi, habría contribuido con apenas 20 mil pesos. A pesar de esta diferencia abismal, fue él quien asumió el protagonismo en el evento, sin rendir cuentas claras sobre el uso del recurso.

La pregunta inevitable es: ¿dónde quedó el dinero?
¿Cómo es posible que, con un presupuesto de más de un cuarto de millón de pesos, los grupos musicales no estuvieran ni siquiera pagados a tiempo?
¿Desorganización o desfalco?
La comunidad tiene derecho a saber por qué hubo retrasos en la programación, quién gestionó los pagos, y sobre todo, por qué los músicos acusaron públicamente la falta de pago justo antes de subir al escenario.
Pero esto va más allá de un baile.
Desde el inicio de su gestión, Enrique Águila ha hecho poco o nada por la comunidad, delegando gran parte de las obras, apoyos y organización al gobierno municipal. Obras públicas, apoyos sociales, festividades… todo ha sido impulsado, según testimonios locales, por el presidente municipal, no por la autoridad comunitaria.
Entonces… ¿Qué ha hecho el presidente de comunidad con el presupuesto asignado a lo largo del año?
¿Por qué la falta de transparencia?
¿Y por qué tanto silencio?
La comunidad comienza a cuestionar si realmente se está trabajando por el bien común, o si solo estamos ante otro caso más de opacidad y manejo turbio de recursos públicos. El baile terminó, sí… pero la función apenas comienza.